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‎20 Iyyar 5779 | ‎25/05/2019

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“Todos marcharon a la guerra” de David Vogel, con Rhoda Henelde y Jacob Abecasís

“Todos marcharon a la guerra” de David Vogel, con Rhoda Henelde y Jacob Abecasís

SEFER: DE LIBROS Y AUTORES – El día a día en los campos de internamiento de Francia, la degradación de los internos, “la nostalgia del autor por su mujer, su hija y la libertad” y la culpa y el colaboracionismo franceses son los temas centrales de Todos marcharon a la guerra de David Vogel.

Sobre este autor y esta novela magistral hablamos con sus traductores Rhoda Henelde y Jacob Abecasis, quienes la traen al castellano desde el hebreo, aunque Vogel-a diferencia del resto de su obra- la escribiera en su idioma materno, el idish. Con ambos textos han trabajado Rhoda y Jacob Abecasís, quienes definen a Vogel como un ” gran observador del carácter humano”, algo que se refleja absolutamente en esta novela, con tintes kafkianos, que es además un grito de denuncia ante la sin razón de los nazis y sus colaboradores.

Sinopsis (Xordica Editorial)
En esta novela autobiográfica escrita a comienzos de 1940 y publicada póstumamente -el manuscrito fue enterrado en un jardín y rescatado después de la Segunda Guerra Mundial-, David Vogel se esconde bajo el pseudónimo del pintor/escritor Rudolf Weichert para contarnos su detención y traslado junto a otros judíos y extranjeros a un campo de internamiento de Francia, que pronto será ocupada por los nazis. Los prisioneros son conducidos de un campo de internamiento a otro, y cada campo despierta en ellos la nostalgia por el que acaban de abandonar.

Vogel se sirve del humor más negro para narrar el derrumbe moral de ese momento y la desesperante situación que sufren los presos: los decretos arbitrarios son anunciados y revocados; los grupos de prisioneros se reúnen pero nunca llegan a conclusiones; los interrogatorios sin sentido comienzan igual que terminan; las órdenes de liberación se publican pero nunca acaban de cumplirse.

Este impresionante testimonio, escrito con un estilo inteligente y sosegado, muestra cómo los campos de internamiento se convirtieron en un teatro secundario de la guerra e indaga en la pérdida de la dignidad humana o la anulación del yo. Todos marcharon a la guerra nos trae a la memoria las mejores páginas de Suite francesa, de Irène Némirovsky, o Si esto es un hombre, de Primo Levi.

Poeta y novelista, Vogel pertenece, junto a Joseph Roth, Arthur Schnitzler, Franz Werfel y Stefan Zweig, al excelente grupo de escritores centroeuropeos que contribuyeron a renovar la mirada literaria en la primera mitad del siglo XX.