Bollos de naranja, prácticos y exquisitos

DE LA COCINA SEFARDÍ, CON MERCEDES TRUZMAN – ¿Medidores? ¿Vasos marcados? ¿Cucharitas? ¿Gramos y mililitros? No, no.  Mercedes comparte con nosotros una receta tradicional, económica y sumamente golosa: los Bollos de Naranja. Lo más especial de esta preparación es su técnica de medida ancestral, utilizando la propia cáscara del huevo para dosificar los ingredientes, lo que le da ese toque auténtico de la repostería de antaño, de la vieja Sefarad. ¡Buen provecho!

Ingredientes

Tres huevos.

Tres medidas de azúcar (utilizando como referencia 3/4 de la cáscara de uno de los huevos)

Seis medidas de aceite de girasol (utilizando la misma medida de la cáscara).

Un vaso de zumo de naranja natural. La ralladura de la naranja exprimida.

Un sobre de levadura de repostería

Harina de trigo (la cantidad necesaria hasta que la masa no esté ni dura ni blanda)

Dos vasos de azúcar para el almíbar

Un vaso de agua para el almíbar

El zumo de un limón para el almíbar

Aceite de girasol adicional para freír

Preparación

Echar los huevos, el azúcar, el aceite de girasol, el zumo, la ralladura y la levadura en un bol. Batir todos los ingredientes con un tenedor o un batidor de mano hasta que estén bien integrados. Agregar la harina poco a poco mientras se amasa con la mano hasta obtener una masa elástica y más bien blandita. Dejar reposar la masa durante unos pocos minutos. Untar las manos con un poco de aceite para manipular la masa con facilidad.

Tomar pequeñas porciones de masa y formar bollitos alargados, preferiblemente de un tamaño algo menor al de una pelota de ping-pong. Calentar abundante aceite de girasol en una sartén o cazuela a fuego medio. Freír los bollitos con cuidado de no subir demasiado el fuego para que se doren por fuera sin quedar crudos por dentro. Apartar los bollos dorados y colocarlos en un escurridor para eliminar el exceso de aceite. Preparar el almíbar mezclando el azúcar, el agua y el limón, dejando hervir hasta que al probar una gota entre los dedos, estos se queden pegados. Pasar cada bollo por el almíbar caliente. Colocar los bollos almibarados de nuevo en un escurridor para que suelten el exceso de dulce antes de consumir.

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