Una tarta de queso para Shavuot

DE LA COCINA SEFARDÍ – Sentimos ya la proximidad de Shavuot, cuando, como saben,  los productos lácteos se convierten en los grandes protagonistas de la mesa judía. De la mano de Rebeca Arpaz, descubrimos una de las joyas reposteras más queridas y tradicionales de Israel en estas fechas: una tarta de queso al horno que no puede ser más esponjosa: una delicia de textura tipo soufflé que combina la frescura del limón con la jugosidad de una base crujiente y un relleno ligero. Uhmmm, qué ricoooooo. ¡Jag Shavuot Sameaj!

Tarta de queso para Shavuot


Ingredientes

Para la base
1 huevo
1 cuarto de vaso de aceite
3 cucharadas de azúcar
3 cucharadas de harina

Para el relleno
3 tarrinas de queso blanco tipo quark
6 huevos
1 vaso de azúcar
Ralladura de limón
1 cucharadita de maicena
1 cucharadita de harina

Preparación

Mezclar todos los ingredientes de la base (el huevo, el cuarto de vaso de aceite, las tres cucharadas de azúcar y las tres cucharadas de harina) en un recipiente hasta que queden bien integrados.
Engrasar un molde desmontable con un poco de aceite.
Extender la masa resultante cubriendo tanto el fondo del molde como el aro de alrededor.
Introducir el molde en el horno precalentado a 180°C durante unos 5 minutos hasta que la masa empiece a dorarse.
Sacar la base del horno y reservarla sin necesidad de dejarla reposar en exceso.
Separar las claras de las yemas de los seis huevos del relleno.
Batir las claras a punto de nieve junto con el vaso de azúcar en un bol aparte y reservarlas.
Colocar en otro recipiente las tres tarrinas de queso blanco tipo quark, las yemas de huevo, la ralladura de limón, la cucharadita de maicena y la cucharadita de harina.
Mezclar bien los ingredientes del segundo bol e incorporar suavemente las claras batidas a punto de nieve con la ayuda de una cuchara, removiendo con cuidado.
Verter la crema obtenida sobre la base horneada.
Introducir la tarta en el horno a una temperatura de entre 150°C y 160°C durante aproximadamente tres cuartos de hora.
Comprobar la cocción pinchando el centro con una aguja o palillo; si sale seco, la tarta está lista para apartar.
Dejar enfriar antes de desmoldar y servir, asumiendo que bajará ligeramente de volumen al salir del horno pero manteniendo su característica textura esponjosa.

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